Rincones, Historias y Mitos de Buenos Aires

Esta página está dedicada a conocer los rincones, las historias y los mitos de la Ciudad de Buenos Aires - República Argentina

Del señor de la paciencia a la Nieta de Bonaparte


En el microcentro se levanta una de las históricas iglesias de la ciudad, la Basílica de Nuestra Señora de la Merced. Esta parroquia además de riqueza arquitectónicas, guarda historias y anécdotas de la ciudad.

   Enmarcada en el centro neurálgico de la actividad económica de la ciudad, la serenidad que albergan los muros de dos siglos de la Basílica de Nuestra Señora de la Merced, sobre Reconquista al 200, contrasta con el diario trajín de empleados bancarios y clientes apurados.

   En 1580, cuando fue fundada la ciudad, Juan de Garay había reservado este solar para los religiosos de Santo Domingo; pero en 1589 al arribar los frailes mercedarios a la ciudad, cedieron este lote a los recién llegados. Allí entre 1602 y 1604, se levantó una primera capilla de barro y paja dedicada a la Virgen de la Merced. A su lado se construyó el llamado Convento Grande de San Ramón; fue construido precariamente en 1603 y ampliado a una construcción más extensa en 1641. Cuenta con un gran patio central rodeado de cuatro galerías y claustros de bóveda con una arquitectura que se caracteriza por su sencillez.

   Debido al deterioro del templo primicivo se decidió la construcción de uno nuevo; según algunas tradiciones, la piedra fundamental fue colocada en 1721 y el proyecto sería del jesuita Andrés Blanqui. Grandes bienhechores de la obra fueron el general José Ruiz de Arellano y su esposa María Rosa Giles; los documentos testifican que "...hicieron la bóveda de cal de la iglesia... y se inauguró la primera media iglesia por septiembre de 1733 con octava de fiesta y sermones".

   El retablo del altar mayor donde se encuentra entonizada la imagen de Nuestra Señora de las Mercedes es de estilo barroco, y su autor fue el escultor Tomás Saravia, que también ralizó el púlpito en 1788. Pero entre todas las imágenes se destaca por su origen legendario el llamado "Señor de la Humildad y la Paciencia". Una antigua tradición cuenta que en 1790, un joven aborigen llamado José paseaba con un fraile por una zona de quintas sobre la actiual calle Florida, hasta que se encontró con un frondoso árbol. Al verlo José pensó que con su tronco se podía tallar una imagen de Cristo; pedido el permiso puso manos a la obra. Entrando a la derecha del templo, puede observarse esta imagen que provocó durante décadas la devoción de muchos porteños.

   Como otros templos del centro histórico, "La Merced" fue escenario de muchos acontecimientos de la historia del país. En 1807, durante las invasiones inglesas el templo y el convento fueron ocupados por las fuerzas defensoras de la ciudad; el propio Santiago de Liniers dirigió el ataque a la Plaza Mayor desde el atrio. Como pasó con otras iglesias de la ciudad, los claustros del convento fueron habilitados como hospital de sangre, hecho que se repitió en 1827 durante la campaña militar contra el imperio del Brasil. Los mercedarios habitaron el convento hasta la reforma eclesiástica de 1822 impulsada por Bernardino Rivadavia, ministro del gobernador Martín Rodríguez. Expulsado por religiosos, el edificio conventual pasó a manos del Estado en 1824. La Sociedad de Beneficiencia, fundada en 1823, solicitó la cesión del eficio en 1833, para que se instale allí el colegio de huérfanas a su cargo, que desarrolló su actividad en ese lugar hasta 1904, año en que se trasladó a la Casas de los Expósitos. Hasta 1907 sólo continuó el Colegio de Sordomudas.

   A partir de 1948 comenzó a funcionar allí la Dirección Nacional de Asistencia Social. Recién en el año 1963 fue devuelto el edificio del convento a los frailes mercedarios, aunque la atención pastoral de la Basílica sigue el cargo del clero diocesano. El templo fue declarado Monumento Histórico Nacional el 21 de mayo 1942.

La nieta de Bonaparte

   Una historia muy curiosa tiene a esta iglesia como escenario. El 9 de mayo de 1847 arribó al puerto de Buenos Aires Alejando Florián Colonna Walewice-Walewski, hijo de Napoleón Bonaparte y de su amante, María Waleska. Venía acompañado de una comitiva y de su esposa María Ana Ricci a punto de dar a luz. El gobierno francés lo había enviado para negociar con el gobernador Juan Manuel de Rosas. Se hospedaron en una casa de la actual calle Bartolomé Mitre al 600.

   Estando en la ciudad, el 12 de mayo, su esposa dio a luz en forma prematura a la pequeña Isabel Batista Elisa. Tan débil estaba la niña que rencién el 13 de junio pudo ser llevada a la iglesia de "La Merced" para ser bautizada por el franciscano Pierre Durand. A pesar de los esfuerzos del doctor Lepper, la pequeña Isabel falleció el 2 de julio. Al día siguiente fue llevada al cementerio de la Recoleta. Si bien se ha perdido la ubicación exacta, algunos historiadores creen que se encontraría en el sepulcro que guarda los restos de Mariquita Sanchez de Thompson.



FUENTE: Historias Curiosas de Templos de Buenos Aires. Editado por la Direcicón de Cultos de la Ciudad. 2010.

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