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San Martin de Tours, patrono de Buenos Aires: ¿milagro o coincidencia en su elección?


La elección del santo francés como patrono registra hechos curiosos, pero llegaría dos siglos después la respuesta de porqué San Martín de Tours debía ser patrono de la ciudad de Buenos Aires

El santo patrono de la ciudad de Buenos Aires cuenta con una peculiar historia de cómo llegó a ser protector de los porteños.

San Martin de Tours se educó en Pavia –Europa-, a los 15 años de edad ingresó a la guardia imperial romana en la que perteneció hasta el año 356 primero en Francia y luego en Galia. Una leyenda famosa sobre su vida y que forma parte de la iconografía tradicional del santo sucedió en el invierno del año 337, cuando estando Martín en Amiens encuentra cerca de la puerta de la ciudad un mendigo tiritando de frío, a quien con la espada corta su capa en dos y le entrega una mitad, pues la otra mitad pertenece al ejército romano en que sirve. En la noche siguiente, Cristo se le aparece vestido con la media capa para agradecerle su gesto diciéndole que había obrado bien.

Martín deja el ejército romano y decide convertirse al cristianismo, con el consiguiente riesgo de vida que ello significaba en aquella época. Tras dejar la vida militar se bautiza y se une a los discípulos de San Hilario de Poitiers en la ciudad de Poitiers.

En el año 370 Martín es nombrado Obispo de Tours. Su vida pastoral se caracterizó por la evangelización y la lucha contra las costumbres paganas. Aunque perseguía las teorías del gnosticismo y maniqueísmo de Prisciliano, acudió ante el emperador Magno Clemente Máximo para evitar que fuera ejecutado; a pesar de que sabía que por una solicitud semejante por un maniqueísta podría costarle la vida. El obispo lusitano Hidacio insistió ante el emperador hasta que Prisciliano fue ejecutado.

Martín, afligido y enfadado por este hecho, rompió sus relaciones con Hidacio. Más tarde tuvo que reconciliarse con él, cuando el emperador se lo exigió como condición a cambio de terminar con las ejecuciones de priscilianistas. Martín muere en Candes en el año 397. Es el santo patrono de Francia.

La pregunta que uno hace es ¿Cómo llegó San Martín de Tours a estos pagos? Y la curiosa historia se remonta al año de la fundación de la Ciudad de Buenos Aires por Juan de Garay. Una vez cumplidos los requisitos de la fundación de una ciudad colonial, en junio de 1580 los primeros pobladores y el clero se reúnen para designar al santo patrono de la ciudad. En una bolsa se colocan papeles con los nombres de los santos candidatos y un niño saca uno de ellos; el santo que salió designado es San Martín de Tours; los cabildantes no estaban de acuerdo con que un santo francés sea patrono de aquellas tierras ignotas.

Luego de un breve debate el niño vuelve a sacar un papel de la bolsa y el santo que se lee nuevamente es San Martín de Tours; los habitantes vuelven a negarse de que el santo francés sea su protector y por tercera vez salió de la bolsa el nombre del mismo santo. Así los habitantes interpretaron que era voluntad de Dios que San Martín de Tours sea el santo patrono de la Ciudad de Buenos Aires y respetaron la elección.

A lo largo de la historia, San Martín de Tours pasó a formar parte de la cultura popular porteña. Los días de conmemoración del santo eran días de festejos populares en toda la época colonial y post revolución de mayo. Era uno de los días más importantes en el calendario de la ciudad. El 11 de noviembre había festivales en todas las calles con fuegos de artificio, ese día no se trabajaba y había una procesión en la calle principal; ese día las clases bajas y altas estaban unidas en aquel festejo. Al llegar la tarde, las fiestas se trasladaban a las casas con bailes y tertulia de aquella época.

Era un día de regocijo y júbilo para los porteños. Por supuesto que desde España siempre se han hecho gestiones para destituir ese santo y poner uno más acorde al reino ibérico; pues era imposible, los pobladores siempre se negaron a retirar a San Martín de Tours como patrono de la ciudad. Las gestiones por parte de España eran más hostiles cuando estaban en guerra con Francia; aún así los porteños se negaban al pedido y asumían las consecuencias que ello podría aparejar. Incluso los reyes de España llevaron el reclamo al vaticano y la respuesta era que es voluntad de Dios y del pueblo de esa ciudad que San Martín de Tours sea patrono de Buenos Aires.

En muchos años los españoles se preguntaban por qué había tanta devoción por San Martín de Tours en los habitantes de la ciudad de Buenos Aires. Más allá del milagro de la elección del santo, nadie sabía o podía interpretar cual era el mensaje que la providencia quería dar sobre el patrono.

La devoción por el santo era tan grande que el poeta Francisco Luis Bernárdez una vez dijo en su Oración a San Martín, éste, “no teniendo con qué socorrer al mendigo, como aquella causa era justa, desenvainó la espada que llevaba al cinto, rasgó por el medio su capa, le alargó la mitad y siguió su camino, llevando la otra mitad para cubrir espiritualmente al pueblo argentino, que, con el andar de los años, había de nacer aquí, donde nacimos”.

Siempre se ha preguntado que guardaba este santo para que sea tan venerado en aquellas tierras; alrededor de más de 200 años después de su elección apareció lo que podría ser la respuesta. Se trata de una coincidencia que algunos adjudicaron a la providencia divina. Pues el “milagro” en Buenos Aires que algunos afirman sobre el santo no residía en sus acciones, en su vida ni mucho menos en su santidad, pues la fortuna estaba nada más y nada menos que en su nombre, ya que éste adelantaba el nombre del libertador y padre de la patria, el general don José de San Martín.

Wenceslao Wernicke

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4 comentarios:

  1. dE LA PRIMERA PARTE DEL RELATO, CABE CONSIGNAR QUE DEL HECHO DE HABERLE ENTREGADO SU CAPA AL MENDIGO, AL QUE AL DÍA SIGUIENTE RECONOCE EN EL PEQUEÑO TEMPLO COMO cRISTO, DERIVA EL NOMBRE DE "CAPILLA" PARA DESIGNAR AL SITIO DONDE SE VENERA AL SEÑOR.

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  2. conocí la verdadera historia de san martin cuando estuve en un hotel en buenos aires por trabajo. la verdad que me encanto!

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  3. se acababa de perpetrar el primer fraude en la historia de Buenos Aires

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